El Tigre ha implementado un sistema de juego que se basa en una sólida defensa y transiciones rápidas al ataque. Bajo la dirección de su entrenador, el equipo ha perfeccionado su formación, utilizando un 4-3-3 que favorece la explosividad de sus jugadores de ataque. La comunicación en el campo ha mejorado, lo que ha permitido a los mediocampistas como E. Cabrera y M. Fernández contribuir tanto en defensa como en ofensiva. Esta flexibilidad táctica ha dado resultados, posicionando a Tigre como un contendiente en la Liga.