En el calentamiento de la temporada, Tigre ha visto una evolución táctica significativa bajo la dirección de su nuevo cuerpo técnico. Los hinchas esperaban cambios, pero pocos podrían haber imaginado el impacto que tendría el nuevo sistema en su estilo de juego. Desde el inicio de la liga, el equipo se ha mostrado más sólido y enfocado, con una clara filosofía de posesión del balón.

El 4-3-3 ha sido la formación elegida. Este esquema permite una mayor flexibilidad en el mediocampo, donde Luka Fuster y E. Cabrera comparten responsabilidades. Su capacidad para intercambiar posiciones ha añadido dinamismo al ataque, y ha sido evidente en los últimos partidos. Fuster, en particular, se ha convertido en el motor del equipo, facilitando transiciones rápidas y incisivas.

la defensa se ha beneficiado de una estructura más compacta. Con F. Álvarez y R. Arias manteniendo su posición y comunicándose eficazmente, Tigre ha logrado registrar tres partidos sin encajar goles en las últimas cuatro semanas. Este enfoque ha reforzado la confianza del equipo, contribuyendo a su éxito reciente.

Aunque el camino no ha estado exento de desafíos, el progreso es innegable. Los amantes de Tigre pueden sentirse optimistas sobre lo que se avecina. Si continúan este camino, el equipo podría estar listo para competir en la parte superior de la tabla.