El partido más reciente de Tigre fue una verdadera prueba táctica. Enfrentando a San Lorenzo, el equipo utilizó un sistema 4-4-2 que les permitió mantener la posesión y crear oportunidades de gol. La línea defensiva fue firme, con R. Arias y F. Álvarez desempeñando un papel fundamental en la detención de los ataques rivales.

El mediocampo, liderado por E. Cabrera y J. Elías, controló el flujo del juego. Ambos jugadores mostraron una excelente comunicación, distribuyendo el balón de manera efectiva y buscando las bandas donde M. Fernández y S. López podían hacer daño. Esta estrategia resultó en múltiples ocasiones de gol, aunque la eficacia de los delanteros dejó algo que desear.

Sin embargo, Tigre tuvo problemas durante los últimos 15 minutos del segundo tiempo, cuando San Lorenzo intensificó su presión. La capacidad del equipo para adaptarse rápidamente es crucial. El entrenador tendrá que trabajar en esto para futuros partidos, asegurándose de que Tigre no pierda su forma dentro de los momentos críticos.