La evolución táctica de Tigre se ha vuelto un tema de análisis constante esta temporada. Con el nuevo entrenador al mando, los cambios han sido notables. Se ha pasado de una defensa férrea a un estilo más versátil y ofensivo, que ha dejado a los aficionados y analistas con una gran expectativa sobre los próximos encuentros.

Un elemento fundamental ha sido la inclusión de un juego de posesión efectivo. Tigre busca controlar el balón para crear oportunidades de gol. Van despacio, pero el control que ejercen permite que los jugadores como M. Fernández y E. Cabrera se encuentren en la mejor posición para atacar. En el partido reciente contra Godoy Cruz, se pudieron observar varios momentos donde este enfoque trajo frutos inmediatos. El papel de la presión alta La implementación de una presión alta ha transformado la manera en que Tigre defiende. Al presionar al oponente en su propia mitad de campo han conseguido recuperar el balón rápidamente. Los jugadores más jóvenes, como T. Sultani, han destacado en esta estrategia, creando pánico en la defensa rival y propiciando contragolpes peligrosos.

Analizando los números, Tigre ha registrado un 65% de posesión de media en los últimos cuatro partidos, un claro indicativo de la confianza que el equipo tiene en su juego actual. Este cambio táctico ha permitido que los aficionados sientan un renovado entusiasmo por el futuro de Tigre. De seguir así, hay altas probabilidades de que consigan alcanzar las instancias decisivas de la liga.